Historia de vida: la supermamá que usó la adversidad de su hijo como motor para ayudar

Dicen que lo que define a una persona es la actitud que toma frente a las situaciones que la vida le pone en el camino. Ante la adversidad, quedarse en el lugar de víctima sufriente o tomar cartas en el asunto y ponerle el pecho hace la diferencia. Y si además de hacerse cargo de lo que le toca alguien es capaz de sobreponerse, reinventarse y ayudar a los demás, bien podría decirse que se trata de una persona especial.

Y Sheila Levi lo es. Debido a una falta de oxígeno en el parto, su hijo Ian, de siete años, padece una encefalopatía crónica no evolutiva, que limita sus movimientos y su habla. Y como una madre hace todo (¡y más!) por sus retoños, Sheila abandonó su carrera y aprovechó su know how en gestión del conocimiento para crear una fundación que mejora la calidad de vida de las personas y familias que conviven con la discapacidad.