¿Mejor que el de Stephen Hawking? Un dispositivo permite “hablar” con la mirada

Ian (7 años) tiene encefalopatía crónica no evolutiva, un desorden generado por un defecto o una lesión -en su caso, falta de oxígeno durante el parto- que repercute en la movilidad y el lenguaje. Su mamá, Sheila Graschinsky, batalló contra las opiniones desesperanzadoras de los médicos que le decían que no podría hablar y encontró un innovador dispositivo sueco que hoy le permite a su hijo comunicarse solo con el movimiento de sus ojos. A partir de su experiencia, creó una fundación que se dedica a difundir esta tecnología y ayuda a familias a importar el aparato de una manera más económica.

Fue a los 3 años y 10 meses cuando Ian le mostró a su mamá que sabía más de lo que ella y los profesionales que lo evaluaron suponían. Mientras jugaban con algunos números en la sala de espera de uno de los tantos médicos a los que visitó, Sheila descubrió que su hijo conocía los números. Cuando llegaron a casa, puso en el piso unas planchas de goma eva con letras e Ian comenzó a escribir moviendo su cuerpo de un lado a otro para buscar cada uno de los caracteres. Ahí se dio cuenta que los juguetes que le había propuesto a su hijo no estaban adaptados a sus necesidades.